sábado, 25 de octubre de 2008

FOTO AMARILLENTA (final)

Cuando reparaste en él tu padre ya le estaba hablando. Como tu madre y tú os acercasteis, él te dejó el tití par que te distrajeras mientras ellos elegían la balanza romana en la que te ibas a subir. Te quitaron el mono para pesarte y te fuiste a pasear por el puerto con la maleta de cartón, tu madre y el animal, -llévatelo y después te lo traes al barco-, te dijo el marino y a tí te pareció bien, aunque no sabías cómo encontrarías su barco. Al mirar atrás desde la gran puerta de la lonja, viste cómo subían un saco en la misma romana que a tí y tu padre y aquel hombre alto seguían hablando. -Lo debió conocer cuando era cocinero mercante,- pensaste.

El paseo terminó delante de un barco pesquero grande, allí esperaban tu padre y el hombre del bigote rojo. Tu padre te dió un beso y tu madre te abrazó, lloró un poquito y te dijo: -te vas con este hombre, sé buena y pórtate bien.-

Cuando entraste en el barco se retiró la pasarela y tu padre desató el cabo y lo lanzó al barco. Dijiste adiós con una mano y con la otra acariciabas al tití sin comprender todavía lo que había pasado...

Todo volvió a ser real cuando te tocó el turno del retrato y el sillón fue a suertes porque la foto la pagasteis entre las tres, pero igual te tocó a ti. El fotógrafo te dió el resguardo y en la historia que me susurraste mientras yo miraba la foto, el resguardo te lo llevaste con el marino francés a la campiña francesa.

¡Vaya olvido! Tu madre fue a recoger la foto y no se la daban sin resguardo.

- Aunque sea su hija, -dijo el fotógrafo-, si no tiene el resguardo tendrá que esperar diez años para poder comprarla.
- Pero no puedo estar diez años sin ver la foto-.

- Si en un mes no viene nadie con el resguardo la tengo que poner en el escaparate durante diez años señora, lo siento.-

Y durante diez años la mirada de tu madre a través del cristal fue poniendo amarilla la foto.

Tal vez tu hermana es ahora mi suegra o algún hijo del fotógrafo llevó la foto hasta donde la vimos. Tal vez mi concuñado tuviera razón y fueras una niña con leucemia, pero esa historia tendrá que escribirla él.

2 comentarios:

Haldar dijo...

Me encanto! Cuantas historias se tejen detras de las fotografias de personas que a veces ni conocemos. Que vidas habran vivido? Como seria su voz?. Y las fotos se quedan cayadas, amarillas y solemnes. Y solo nos quedamos son las historias que nosostros inventamos de ellas.

juanjo dijo...

Sí, hablan de una época de la que salimos nosotros quizás sin ser proyectados. Gracias Haldar.