jueves, 9 de octubre de 2008

Conversación para hilar un espectáculo.

¿Saben lo que es un cotilla? un narrador sin estilo. Un voayer de las vidas ajenas. Aunque claro, vidas ajenas, todo el mundo sabe alguna vida ajena. También hay quien dice que es un observador, queda mucho mejor y más intelectual que decir que uno es un mirón.

Yo que me las doy de intelectual tengo que decir que me gusta observar. Atender con la mirada y los oídos hasta descubrir algún punto donde apoyar la imaginación para inventarle historias a la gente.

También así se conoce a la gente, no crean, y la gente le conoce a uno. Unos dicen ya viene el mirón, otros ahí va el cotilla del barrio. Los intelectuales piensan, mira, ese observador tan sagaz, algo estará investigando para su próxima novela, si yo no escribo novelas.

Pero en definitiva, quien se fija en quien se fija también es un posible cotilla. Un poco cotillas somos todos, si no, qué hacen aquí enterandose de las historias, además ¿no se han fijado..., (introducción al primer cuento)

2 comentarios:

maray dijo...

Sou uma voyeur assumida. Na realidade, gosto mais de ouvir do que de olhar, assim como gosto mais de literatura do que cinema. Ouvir abre mais a imaginação.
Tanto que as pessoas me elogiam dessa forma: " és boa ouvinte". Mal sabem elas que meu interesse, na maioria das vezes, é puro egoísmo. É para o meu deleite que as ouço, e não para o deleite delas :)

Juanjo Merapalabra dijo...

Es posible a partir de esta conversación pedir al público o a alguien del público que señale a otra persona, también del público y el narrador intentará inventarle una historia cuyo final sea ese que está todo el mundo viendo ahora. Es decir ...y llegó a la sala para ver un espectáculo. Decir que cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia y por supuesto nos interesa poco. Esto último es por si da la casualidad de que acertamos en algo.