jueves, 8 de mayo de 2008

Marbella

Los caminos de la palabra son inescrutables como los del señor ese... que no me acuerdo el nombre. Resulta que estoy dando clase de lengua y literatura en Marbella. Claro, muchas de las cosas que hago con los chicos son caminos de palabras que llevan a los cuentos. Pero no es eso lo que vengo a contar. Lo que vengo a contar, es que en uno de los cuentos que escribieron aparecía la palabra zorra. Yo ya sé lo que pasa cuando un adolescente oye una palabra malsonante o con ecos malsonantes (dos veces porque la palabra me suena a trompeta, será por los metales), se ríe. Si la oye cinco veces en clase, cinco veces se ríe. Aunque yo les digo que..., bueno no importa lo que les digo. Ya un poco harto (sólo un poco) le pregunté a la niña qué significaba zorra: puta me dijo.
¿y que más?, y nada más, ¿cómo que nada más? La chica me mira (entre catorce y quince años, creo) ¿no sabes que zorra es un animal? ¿zorra es un animal? ¡venga ya! Claro le dicen los compañeros ¿y qué animal es?...

No me lo podía creer, pero claro, después pensándolo..., probablemente con la acepción de puta, guarra, mala mujer, etc, haya escuchado la palabra muchas veces, ¿cuántas veces en su cotidianidad ha escuchado la palabra en su primer significado?, probablemente nunca, y si alguna vez leyó aquel título de "la zorra y las uvas" pensó que se trataba de una prostituta, aunque quizás esa sea una buena historia....

2 comentarios:

LUCIA-M dijo...
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Rinoa dijo...

Puede que la culpa, más que de sus padres, sea de la propia chica por no querer acercarse a la cultura. Nadie puede obligarla si no sale de ella misma.
Por cierto, la consola también puede ser un elemento enriquecedor en la vida de una persona. No olvidemos que la mayoría de los videojuegos se dedican a lo mismo que la mayoría de los libros: cuentan una historia.