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lunes, 27 de enero de 2014

Salir de la rutina diaria

Rutina, más que rutina, siempre lo mismo, siempre. Siempre. No en la calle, ni en el trabajo, era siempre lo mismo dentro de su cabeza. Sin quitarse esa forma de ver la realidad, la realidad no penetraba en su alma.

Todo cambiaba a su alrededor, todo se producía y moría a sus pies, en sus ojos, pero en su pensamiento todo era igual. Rutina, más rutina, siempre lo mismo. Por mucho que le echase la culpa a su educación, a la cultura en la que estaba integrado, a su propia soledad, la culpa no le quitaba el velo mental que lo cubría todo.

Un beso, sólo un beso verdadero, con poder, con alma, con historia, con futuro, con lengua y saliva. Un beso destruiría los muros neuronales que le impedían salir de su propia cabeza.

Tan sólo esa idea ya abrió una ventana. Ahora, todo es diferente, siempre hace lo mismo con la esperanza de que esa vez todo se vuelva distinto, ahora es el loco que pide besos por la calle.

miércoles, 27 de marzo de 2013

La respuesta de un alumno

No es la mejor historia. Pero tiene dos vertientes que me han interesado mucho. Una son las FALTAS DE ORTOGRAFÍA. Otra es la desbordante IMAGINACIÓN que presenta el chico que demuestra que no van necesariamente unidas la imaginación (el gusto por las historias), con lo académico (las faltas). No es un alumno brillante en ninguna asignatura y le gustan las serpientes y tiene 14 años.

Por supuesto le he pedido permiso para publicar su historia sin su nombre y sin corregir las faltas de ortografía.

   Los que se mataron por un caballo.
Ace muchos años en el pais de pizarasentimiento, los habitantes eran muy sensibles porloque a la minima se ponian a llorar. Ellos estaban en guerra con el pais corajealegria, que sus abitantes estaban siempre tan alegres que de lo alegres que estaban algunos se daban de ostias asta matarse. Un día el pais de corajealegria atacó sin prebio abiso a los de pizarrasentimiento.
Quien creeis que ganó, los de pizarrasentimiento, porque de la pechá llora que se pegaron, aogaron a casi todo el ejercito y los mas fuertes ulleron,¿pero adonde ulleron?, evidentemente a por su arma secreta, un caballo, porque en aquellos tiempos un caballo era lo mas balioso que alguen podia tener y los de pizarrasentimiento hicieron algo que nunca abian echo antes, enfadarse, sí se enfadaron y ellos tenian armas de ultima jeneración, ¿por que? porque eran futuristas, haora: que los otros no se quedaban atras, porque el caballo era un cibor, paso de el color marron a un azul metalico, disparaba rallos por los ojos y tenia dos lanzacoetes a los lados de el estómago y no era un unicornio porque tubiese un cuerno de 3 metros, porque tampoco era un pegaso por tener alas , y para rematar abian robado un arma de ultima jeneración de su almacen. La cuestión, que estaban enpatadillos, llanto y armas de ultima jeneración y en el otro equipo, un caballo cibor y un bazoca lanzagranadas con mira termica de inflarojos que era capas de acertar el disparo a 5000 metros de distancia, su mejor arma, vamos que la cosa esta igualadilla.
Empezo la batalla, a lo lejos se escuchaban los disparos y perdigonazos de los dos ejercitos y por momentos van empate... BOOM!!! y solo quedan dos. El mega bazocazo rebento el ejercito de pizarrasentimiento y los lanzagranadas a los del otro y los dos que quedaron fueron: Gelan de pizarrasentimiento y tiranpso de corajealegria. Ellos dos estaban muy preocupados. porque solamente quedaban ellos dos y les dió coraje porque desperdiciaron todo un ejercito y en aquellos tiempos la crisis reinaba y algunas armas se las compraban en los chinos.
Tiranapso cojió el caballo y Gelan su rifle de asalto. La batalla comenzo y empezaron a meterse tiros pero,¿porque estan aciendo todo esto embez de acer tregua?, ya que se an quedado los dos sin ejercito, pues         !no¡ porque Gelan quiere a ese caballo, que es lo unico que falta en su coleccion,¿ y porque le falta? , ebiden, se la robó tiranapso, total que la batalla continuó, siquieron los disparos los cuchillazos y el caballo de lo espabilao que era metio un aceleron, Tiranapso se callo de el caballo reboleteao y el caballo metio un bimbazo pa los dos y algo que no se esperaban era que el caballo dijera,!ni pa uno ni pa otro¡ asin que el caballo se salico con la sulla matando a los otros dos y todo lo que liaron por un caballo.
Despues de aquello el caballo cibor se echo novia, una de un bar de striptis, el caballo tubo centauritos cibor y un nuebo imperio.  
                                                            Fin

sábado, 29 de enero de 2011

HORMIGAS


Es difícil individualizar a una hormiga. Parece que fueran todas iguales. Además, se comportan de la misma manera todas, y son tan pequeñas, tan insignificantes para el día a día de un ser humano que es imposible estar mucho tiempo atendiéndolas.

Recuerdo que cuando era pequeño era capaz de quedarme mirando una fila de hormigas y seguirlas hasta el hormiguero, o hasta el lugar donde estuviera esa comida que se iban a llevar al hormiguero. sí, lo recuerdo, pero no recuerdo haberle puesto nunca a una hormiga nombre. Pensar. "esa que lleva la miga de pan triangular que parece una vela se va a llamar Antoñita", o Zafiro, por poner un nombre más literario. No. Eran las hormigas. Quizás en alguna ocasión una hormiga fuera una hormiga por encontrarse algo desprotegida de sus compañeras. Pero no dejaba de ser hormiga, nunca se me ocurría pensar durante estos diez minutos en que te voy a observar con mi curiosidad infantil te vas a llamar la Hormiga Manolita o Azabache, por ponerle un nombre más raro. No. Nunca se me ocurrió.

Son las hormigas. Animales sin importancia individual, como grandes grupos de consumidores humanos, o grupos sociales a los que hay que marginar o mover para que el sistema siga funcionando o reestructurandose, grupos, no individuos. Me acuerdo que existían unas hormigas grandes, con grandes pinzas que podían picarte y dolía. Mi primo y yo descubrimos que si les quitabas las antenas y las ponías frente a frente se intentaban devorar. Hagamos lucha de hormigas. Entonces intentábamos saber cuál era la mía y cuál la suya para saber quien ganaba de los dos, pero en las revueltas que daban perdíamos el reconocimiento del individuo y sólo eran hormigas. Inevitablemente terminábamos peleándonos porque había ganado la mía, no esa era la mía.

Hormigas, sociales, inconcebibles fuera del grupo. Quizás somos nosotros así también, inconcebibles fuera de un grupo, ya sea social, de trabajo, de amigos. Nos sirve para protegernos, integrarnos y redefinirnos, pero es difícil aislarnos, tomarnos como individuos, además es difícil prestarnos atención individualizada durante más de diez minutos. Al fin y al cabo qué somos, sino gente, humanos, números, mano de obra, tribus, religionarios, anti, pro, qué difícil es ponernos cara. Quizás a una hormiga le dé pena morirse igual que a mi. Quizás una hormiga quiera ser ella igual que yo quiero ser yo, no sé.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Cuento de navidad o la cerillera


Joder con las ranas y la hierba, se han comido toda la maría y ahora tienen un ciego espectacroar. Encima están croando baladas con los mecheros, mirandose de reojo y hartándose de reir cuando sus miradas se cruzan sin razón aparente. Ahora tendré que colgar los adornos de navidad en la mata pelada, que parece que esto lo ha adornado Tim Burton. Aunque pensándolo bien hasta queda moderno y todo. Y digo yo que si pillo a las ranas, les cocino las ancas y se las sirvo a los Reyes con polvo de arroz para cenar, se pondrán más mágicos que nunca y lo mismo hasta dejan de ser vegetalianos. Yo que sé, prefiero encender la chimenea, agarrar la pipa y pensar que nada ha pasado y que mañana los estanques estarán con su rana en cada nenúfar y que los enanos no estarán mosqueados por haberme comido sus setas.

martes, 21 de julio de 2009

Aproximaciones al agua I


Aquella tarde en el campo nos llovió, hicimos el amor bajo la lluvia y después nos refugiamos bajo un arbol, tus ojos, los mios, los ojos del mundo sólo nos miraban a nosotros. El amor fue eterno esa tarde, las promesas parecían juramentos irrompibles y cuando volvimos a ver el cielo despejado era más azul que nunca. Es por eso que en este desierto de amor me ducho vestido y aunque me asomo a la ventana aún empapado el cielo siempre está gris.

sábado, 27 de junio de 2009

Casa de juegos

El jugador no quiere saber quién eres, quiere que juegues y que juegues bien. Te propone un juego sencillo, pares o nones, juegas tres veces y como tú sabes quien eres pierdes tres veces. El jugador se ríe de ti y empiezas a olvidarte de dónde venías, te dió coraje que te ganara y el jugador pone en tu mano tres chinos y te muestra los tres de la suya antes de llevar sus dos manos atrás. Ya estás algo más despabilado y cuando él te muestra una mano y tu le muestras otra tu pasado ha desaparecido y durante un instante todo desaparece para intentar ver en los ojos de jugador el número de chinos que tiene en la mano dos piensas tres dices y el jugador dice uno, te ganó otra vez y desapareciste, sólo queda el juego y el jugador te sonríe y tu le sonríes porque sabes que esta vez no te ganará fácilmente, cuatro, dos, ganaste. Ahora ya eres del jugador que te toma de la mano y te lleva a la sala de juegos.

Algunos han perdido parte de la ropa, otros están escondidos tras las cortinas o debajo de las mesas, otros te esquivan pasando como rayos a tu lado porque quien la lleva les persigue, otros están quietos como estatuas con ojos vigilantes para no llevarse la catea y señalar al que antes se mueva. Todos juegan, todos son jugadores, tu empiezas a volver en ti pero alguien te dice la carta más alta gana la que pierde paga una prenda, cuando alguien esté desnudo nos vestimos con las ropas del montón y jugamos a los médicos. Es ella, quieres que pierda, y casi sin fijarte en los otros y las otras que están alrededor de la baraja levantas para mostrar el siete de copas... Copas, no hay dinero de pormedio, sólo juegos, sólo el placer de jugar, y las copas, a medida que avanza la noche las botellas van llenándose de aire y los pensamientos se hacen espesos, lujuriosos, algunos van a jugar a los reservados, tal vez demasiado arriesgados los juegos, aunque las ruletas rusas no estén permitidas hay ciertas imitaciones eróticas que no se pueden jugar en público. De repente te das cuenta que ya no puedes seguir jugando, estás borracho. Ella te está mirando y no sabes si es una jugadora que trabaja allí o una jugadora que vino como tu a jugar, sólo conoces a quien te recibió como jugador, y aún así no puedes estar seguro de que no sea un cliente. Si los dos queréis jugar, qué más da, no se pierde dinero, sólo la conciencia de uno mismo y juegas y juegas y juegas, en equipo, en solitario, por parejas y finalmente duermes, despiertas y eres tu, camino a casa piensas que la semana que viene quizás vengas a jugar de nuevo para olvidarte así del juego de la vida.

lunes, 8 de junio de 2009

Cuento con negritas y frases hechas


Había una vez un Ligeramente Inquieto que se casó con un Reposo Absoluto. Claro, Ligeramente Inquieto no es que fuera un Hiperactivo, ni siquiera era de la raza de Los que saltan a la primera de cambio, pero es que al lado de Reposo Absoluto, la verdad la verdad es que Ligeramente Inquieto estaba a punto de una úlcera duodenal o de un boquete en el estómago. Reposo Absoluto era así, no es que se lo hubiera recetado el médico o que se le hubiera doblado el tobillo, es que era así, absolutamente así.

Claro, uno se pregunta por qué Ligeramente Inquieto eligió como pareja a Reposo Absoluto y por qué Reposo Absoluto le dijo que sí a Ligeramente Inquieto.

Aunque parezca que a Reposo Absoluto le da igual todo, no es así. Le pareció que Ligeramente Inquieto pondría algo de dinamismo en su vida, que sería como besar un café todas las mañanas y le pondría en camino de conseguir algo, de subir algún escalón, de caminar hasta la siguiente meta de la existencia.

En cuanto a Ligeramente Inquieto, lo suyo fue amor a primera vista, y justo cuando acababan de aprobar la ley del matrimonio de las frases hechas. Aunque él no era exáctamente una frase hecha, o al menos admitía también tener otras tendencias, le pareció que era cosa del destino que Reposo Absoluto apareciese delante de su vista en ese mismo momento. Y cómo estaba, allí tumbado, como si fuera un hippy de los antiguos, sin importarle el qué diran, tan él. Pensó que ese era el punto de equilibrio que necesitaba y que se aventuraba a ser feliz.

Bueno, el matrimonio no fracasó, no crean ustedes, siguen casados. Claro que no son felices, ni juntos ni considerados separadamente. En fin, que son un triste matrimonio, pero matrimonio al fin y al cabo, lo que podríamos llamar Un Matrimonio Bien Avenido. Y colorín colorado, otro día estaré más inspirado.

lunes, 11 de mayo de 2009

Más amor


imagen de la red


Tu historia no interesa. Sé que me estás mintiendo, que no te robaron, ni el policía te metió mano con la excusa de que te tenía que cachear para entrar en la comisaría. La verdad es que ni siquiera me importa lo que hayas hecho, dónde has estado, ni por qué vienes a pedirme dinero con tu aliento de tabaco y alcohol. No me importa que te sangre el brazo, ni que vengas descalza y despeinada. Sólo quiero que dejes de hablar, ¿quieres dinero? Toma, ¿es suficiente para comprar tu silencio, para que salgas de mi casa? Mañana, vendrás con toda tu resaca y tus harapos y me pedirás perdón, y me dirás que fue el alcohol y querrás volver a ser mi puta especial, me la chuparás y empujarás mi silla de ruedas hasta el parque para que tomemos el sol y el aire en silencio. Te invitaré como cada día al menú del Bar Paco, ocho euros pan y postre incluídos. Por la tarde me pedirás perdón de nuevo y yo te diré que por mucho que me digas no te pagaré hasta el viernes, si es que no me muero antes. Y antes de que te marches a tu cajero a dormir entre cartones cruzaremos las miradas, aunque sólo para comprobar que todo sigue como siempre.

viernes, 24 de abril de 2009

Otra vez alrededor de la muerte


No era como los demás niños de la residencia tutelar de menores. Todos eran distintos sí, pero Ambrosio no tenía nada de delincuente. Además no se drogaba, y dejaba que los demás adolescentes se metieran con él, con una sonrisa bobalicona, o con un comentario que no admitía discusiones ni peleas. Su acento rural, y la creciente presión de los demás, que tarde o temprano provocarían en él una explosión de ira hizo que el psicólogo recién llegado le preguntara delante de los demás niños por qué estaba allí. Desde entonces, los demás dejaron de tratarlo como a uno más y el mismo terapeuta tuvo que recomendar el traslado del chaval a otro tutelar, reconociendo que él mismo no sabía cómo enfrentarse a su mirada ni a sus palabras.

Con toda la naturalidad del mundo, como quien contesta a una pregunta del maestro o de un adulto Ambrosio dijo estoy aquí porque le pegué dos tiros a mi padre en el pecho con su escopeta de cacería. Los demás quedaron en silencio, supieron que era verdad. Después de la espesa pausa, dijo mi padre me había estado enseñando a tirar con la escopeta para llevarme el domingo al campo a cazar conejos que se abría la veda. Esa tarde cuando llegué del colegio le estaba pegando otra vez a mi madre, creía que la iba a matar así que cogí la escopeta, le grité y cuando se volvió le di un tiro. Para que mi madre no se preocupara por si revivía le pegué otro cuando estaba en el suelo. A partir de aquel día los demás niños lo trataban con respeto, era alguien que había matado. Y el psicólogo, ya no pudo dormir tranquilo, no dejaba de preguntarse todas las noches por qué aquel niño de once años fue capaz de matar a su padre y por qué él, que también tenía escopeta en su casa dejó que el suyo matara a su madre.

lunes, 13 de abril de 2009

Alrededor de la muerte


Cuando dijo lo de morir de pie no pensaba que iban a tardar tanto en matarlo. Tenía los pies hinchados y aún no había aparecido nadie para matarlo. Podía haber dicho que prefería seguir sentado mientras decidían cómo lo mataban. Pero como lo único que sabían era que iba a morir de pie ahí estaba, de pie, esperando. Y para colmo mandaron un mensaje a los superiores y ese día no llegó respuesta. Lo dejaron de pie por si llegaba la orden de matarlo de inmediato. Cuando el verdugo por fin llegó al amanecer y le puso la pistola en la nuca, no sentía los pies y tenía tanto sueño que parecía borracho. Vaya manera más indigna de morir la suya. Y todo por una frase que había leído en un cartel.

miércoles, 25 de marzo de 2009

TERROR


El terror es no soñar nada, y la seguridad de que los próximos cuarenta años serán esa rutina asfixiante en la que buceas a ciegas.

martes, 17 de febrero de 2009

Juegos peligrosos


No me mires con esa sonrisa juguetona en los ojos. No me muestres tus remedos de colmillos de lobo. No te pongas en posición de ataque. Yo soy un zapato nuevo, recién comprado, y tu ya tienes una alpargata viuda a la que seguir destrozando con tus juegos.

miércoles, 11 de febrero de 2009

Historia de dos motas de polvo


Imagen de la red


Se conocieron en un bar. Esa noche no se cumplieron los sueños pero quedaron. Fueron al cine. Cenaron. Hablaron. No hubo coincidencias pero repitieron.

Pasearon. Se llamaron. No había conexión. Se acostaron. El sexo era mediocre pero se habituaron. Se hicieron novios.

No se les despertaron las esperanzas pero se fueron a vivir juntos. Convivieron. Cocinaron al microondas. Se aceptaron. No descubrieron más colores que el conocido gris pero perseveraron.

Decidieron no tener la alegría de los niños por si también daban tristezas. Pasó el tiempo. Envejecieron.

Y un día, en que tampoco se escuchaba el rumor del mar, se buscaron mirándose a los ojos. No se les reflejó el alma y siguieron sintiéndose solos.

Enfermaron. Agravaron. Murieron.

lunes, 9 de febrero de 2009

Principio


imagen de la red

El sabor de la sangre no le pareció malo, era su espesor lo que le daban arcadas. Aún así, apartó las moscas con una mano y siguió bebiendo para no morir, para completar el rito y la promesa de beber su sangre y comer su corazón. Ahora solo quedaba matar a sus hijos, tomar a su esposa y la estirpe del que se hacía llamar Adán, el primer hombre, quedaría borrada para siempre del paraíso.

viernes, 23 de enero de 2009

Olimpiadas


Foto de la red


Aquel verano en el campo nos lo pasamos entrenando para las olimpiadas. Escuchabamos los récords de Munich y nos íbamos a correr por el campo dando saltos y brincos al límite de nuestras fuerzas y risas, y haciendo competiciones de natación y buceo en la alberca de la huerta grande.


Cuando volvimos cuatro años después, a ti te habían crecido tetas y a mi unos granos horribles en la cara y una timidez que aún me dura. Yo te escribía versos a lo Bécquer que no te daba, tu hacías coreografías de los bailes de moda con tus amigas y la Comaneci brillaba en Montreal, aunque no tanto como lo hacías tu en mis sueños adolescentes.


Dos años después te moriste de leucemia casi de repente. Así que cuando llegaron las olimpiadas de Moscú, Estados Unidos no fue y yo no acudí a verlas a la televisión. Preferí pasearme por el campo y bañarme solo en la alberca de la huerta grande para sentir la huella de unos niños que no iban a morir nunca.

martes, 25 de noviembre de 2008

Soledades


imagen de la red


Entró solo en la casa, y desplomó en el sofá con un suspiro sonoro que nadie escuchó. Unos minutos después se levantó y se quitó el abrigo, dejó las llaves y volvió al sofá. Se envolvió en la manta de viaje y puso la tele con el mando a distancia. La voz de las noticias llenó la habitación durante unos segundos, después anuncios, después un programa concurso, después un fragmento de película..., y así fue pasando canales sin prestar atención hasta quedarse dormido. Cuando despertó eran las tres de la mañana y la tele seguía parloteando ajena a su propia soledad. La apagó y se acostó en su cama solo. Antes de quedarse dormido se dijo "mañana será otro día", y otra voz en su interior le contestó: "y seguirás solo".

martes, 11 de noviembre de 2008

El bosque

El bosque no es el mismo de día que de noche. Las sombras son distintas, mi mirada es distinta, mi imaginación tiene alas y mi corazón me hace sentirme vivo. El bosque es extraño por la noche, sus habitantes no son los mismos, me miran atentos, esperando. El bosque es extraño por la noche. Soy un extraño en la noche para el bosque.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Cuando la lógica se impone


Mi amigo José Francisco y yo éramos tan buenos amigos en el colegio que decidimos que cuando crecieramos y lo permitiera la ley nos cambiariamos el nombre como signo de amistad, él se lo cambiaría por Juan José y yo por José Francisco. El recreo nos lo pasabamos jugando a los tebeos que a los dos nos encantaban o charlando mientras nos comíamos el bocadillo. Fue él quien me quitó la primera novia que no llegué a tener: "la Chari", y fue él quien me habló por primera vez de la mágica monarquía en términos sospechosos.

Yo era un niño lógico. Mi abuelo Curro decía que hay que aplicarle la razón a todo. En los juegos que hacía para sus nietos siempre había una relación causa consecuencia. Sus nietos teníamos desde pequeños una mirada preguntona que buscaba el por qué de las cosas, incluso antes de que nos llegara esa edad en la que se pregunta por qué a cada palabra que te dicen. Así con ocho años, yo me consideraba un pragmático, aunque no me sabía la palabra.

Jose Francisco me dijo un día en el recreo, los reyes magos son tus padres, y yo sin dudar le dije que eso no era lógico. Bastante bien conocía yo a mis padres, vivía con ellos. Ante la cara que puso mi amigo le dije ¿y como van a dejarle juguetes a niños que ni conocen? preferirían dejármelos a mi.

No hombre, no, dijo Jose Francisco, son los padres de cada uno.

Eso tampoco tiene lógica dije yo, y cómo se ponen de acuerdo para saber qué día dejar los juguetes.

Porque lo hacen siempre el mismo día, dijo él.

Hay muchas cosas que no se sostienen, le dije yo, por qué razón nos iban a mentir en semejante tontería, además si los padres de todo el mundo no se ponen de acuerdo en la mayoría de las cosas importantes, en esta imagínate. Puestos a comprarnos juguetes, ya lo hacen cuando tienen dinero, no comprendo muy bien por qué tendrían que ser los padres.

Jose Francisco se fue donde Gonzalo Chacón y le soltó lo de la lógica y lo del poco sustento de la afirmación. Como ninguno de los tres entendíamos mucho de tradiciones decidimos que el primo de Gonzalo, que tenía dos años más, nos quería engañar, pero que al aplicarle la razón a lo que había dicho le habíamos descubierto.

Era noviembre y así quedó, pero en diciembre a pesar de que llevabamos la razón sin duda, registramos los armarios, y aparecieron cabos sueltos que no habíamos tenido en cuenta, mi madelman, la bici de mi hermana, y resultó que contra todo pronóstico lógico, los reyes eran los padres.

jueves, 30 de octubre de 2008

Cuento conversación para bares: CONOCETE A TI MISMO


Durante una época en mi vida me sentí atraído por las filosofías orientales. Por las artes marciales no, porque, aunque todas al parecer tienen su filosofía, no soy yo muy amigo de ir dándole guantazos y patadas a la gente. Además siempre he pensado que la mejor defensa es bajar de diez segundos en los cien metros, pero como podrán comprobar por el volumen de cerveza en mi prominente estomago, tampoco soy bueno defendiéndome.

Pensé que la filosofía más antigua tenía que ser la china y me compré una versión poética del Tao te kin de Lao Tse. Como no me enteré de nada me compré una versión glosada del Tao Te kin de Lao Tse. Lo poco que había entendido de la versión poética resultó estar interpretado al revés en la versión glosada. Así que decidí que lo mejor era que me apuntase a un curso de filosofía oriental y esto me lo aclararía todo.

Decidí empezar por lo que me pareció más sencillo. El cartel decía CONOCETE A TI MISMO. INTRODUCCION A LA FILOSOFIA ORIENTAL. Impartido por el famoso profesor chinoespañol, o hispanochino como quieran Li Tung Martínez. Yo no lo conocía de nada pero con ese nombre seguro que era famoso, al menos en su colegio todo el mundo lo conocería por el del nombre raro.

Cuando fui a apuntarme al curso, resultó que valía 300 euros por tres días completos con comidas y todo en un hotel de Chiclana Centro, nada de playa, y a dormir a tu casa. Eso sí, para estudiantes valía 290. Como me pareció caro y no era estudiante no me apunté. Pero mientras iba para mi casa en el autobús decidí que no iba a renunciar a aprender algo. Además para conocerme a mí mismo teniéndome tan cerca tampoco hacía falta pagar 300.

Así que decidí irme de marcha conmigo mismo para empezar a conocerme mejor. Hombre, yo creo que es mejor en un ambiente distendido, tomar unas copas, escuchar música. No es que yo quisiera ligar conmigo mismo sino que me parecía más lógico en una primera cita para que no me diera corte hablarme, porque aunque ustedes me ven aquí yo soy un poco cortadillo, encima tampoco sabía cómo era yo mismo, porque si yo mismo era más cortado que yo íbamos a tener que tomarnos unas cuantas para soltar la lengua.

Quedé conmigo el jueves por la noche. Pensé que si a mí me gustaban los cuentos, a mi mismo seguramente también me gustarían y me sentiría más seguro entre los habituales de los cuentos, porque conozco a varios y si la cosa iba mal siempre podría darme plantón a mí mismo y refugiarme en la conversación con mis conocidos. Aunque la verdad me pregunté si yo mismo conocería a la misma gente que yo. Por una parte estaría guay tener amigos comunes conmigo mismo, pero por otra, si yo mismo me ponía a hablar y no me hacía caso poco nos íbamos a conocer. Decidí que me quedaría en el lado de la barra más alejado del escenario y que ya se vería cómo avanzaba la noche. La ventaja de quedar un jueves es que si la cosa no va como a uno le gusta o se ve uno en un aprieto siempre puede decir que mañana tiene que trabajar y que adiós me voy a dormir. (Veo por las sonrisas que alguna ha usado ya esa excusa, no se me ocurrió a mi, me la dijeron).


Llegué al mismo tiempo que yo mismo y eso me gustó, no me gusta esperar ni hacer esperar. Nos pusimos en el lado más alejado del escenario y pedí dos cervezas, una para mí y otra para mí mismo. Claro, como yo y yo mismo somos el mismo y tenemos el mismo cuerpo aunque uno se vea más delgado que otro en distintos momentos y depende de con qué ropa, la verdad es que la cerveza la bebíamos por la misma boca, con lo cual decidimos que en vez de bebernos por turnos la nuestra nos tomaríamos primero una y después la otra, aunque la segunda ya no estaba tan fría.

A pesar de la timidez, del "bueno que" y el "ya ves" y "aquí" y "eso", la cosa no funcionó demasiado mal, y a la mitad de la segunda cerveza ya hablaba con fluidez conmigo mismo, y cogíamos confianza a pasos agigantados. Las pibas eran uno de nuestros lugares comunes porque a los dos nos gustaban las mismas y nos dábamos la razón cuando hacíamos algún comentario sobre los atributos de alguna que acababa de entrar.

A la cuarta cerveza yo creo que podría decir que yo y yo mismo éramos bastante colegas, e incluso con el punto que teníamos, decidimos ligar ahora que estaba el descanso de los cuentos. Fue entonces cuando llegó la primera duda filosófica fuerte, si ligábamos quien estaba ligando, y si llegábamos a los extremos pretendidos, con quién se acostaría ella, conmigo o conmigo mismo, porque no era igual aunque lo pareciera. Para no perder la noche en profundidades decidimos dejar ese discernimiento para cuando no estuvieramos bajo los evidentes efectos del alcohol y conformarnos con lo que en Cádiz se llama "morsegá a las piba", que viene a ser ver lo buenas que están y comentarlo con los colegas, en este caso yo mismo que ya me consideraba bastante colega.

En una de las veces que fui al servicio pensé que en realidad tampoco me estaba conociendo demasiado profundamente pero que por lo menos para una marcha, yo mismo era un tío simpático y divertido, así que me invité a un par de copas más y cuando nos echaron del bar nos tratábamos como colegas de toda la vida. Bueno, en realidad habíamos estado toda la vida juntos, lo que pasa es que habíamos coincidido poco.

Bueno quillo, tu pa dónde va, me dije a mi mismo y me contesté que vivía conmigo, así pude ir charlando hasta mi casa y la verdad es que estuvo bien ese punto filosófico de la charla en plena madrugada por las solitarias calles gaditanas llenas de borrachos, con la ventaja añadida de que no nos quedamos charlando y pasando frío en el portal de ninguna casa.

Ya cuando nos acostamos juntos empezamos a recordar las características fundamentales y que más saltaban a la vista de las chicas que habían estado en el bar ese jueves, y la verdad es que nos empezamos a caldear y llegados a un punto, no se si llamarlo ramalazo gay porque hacerlo con uno mismo aunque uno sea del mismo sexo que uno mismo, no es lo mismo, al menos eso creo yo. Prefiero decir que practiqué el onanismo conmigo y que cuando ya estabamos relajados y a punto de dormirnos dijimos de quedar para otra noche loca, aunque no nos besamos ni nada de eso algunas caricias tiernas sí que nos hicimos.

Pero la verdad es que a la mañana siguiente me dio corte, y no me hablé, y aunque a veces nos reprendemos mutuamente, la verdad es que ya no hemos quedado más, quizás fuimos excesivamente cariñosos para una primera cita, o quizás realmente nos haga falta alguien que nos presente formalmente, algún maestro de filosofía oriental o algo así.

lunes, 27 de octubre de 2008

Vaqueros


Javier Osorio había visto los pantalones en el escaparate. Le habían gustado. Era fácil. Llegar, pedir los de su talla, pagar y llevárselos. Listo. Ninguna complicación. ¿Por qué no te los pruebas?, le dijo ella, a veces las tallas son distintas de unas marcas a otras. No, seguro que me quedan bien. Pruébatelos a esta hora no hay gente y todos los probadores están vacíos. Los vaqueros le quedaban grandes, además te hacen unos bultos muy feos aquí ¿ves?, le tocó cerca de, cerca de, y le ofreció otros vaqueros, de otro color y más caros. Estás más atractivo con esos, dijo ella, te hacen el trasero más bonito, y le sonrió.

Y él como un bobo había caído de nuevo. Se había gastado diez euros más de lo que pensaba en unos vaqueros que seguramente no se pondría porque le apretaban precisamente el culo. Ir a comprar ropa a las cuatro de la tarde no era buena idea. No era buena idea dejarse convencer por cualquier sonrisa de pechos grandes y ojos claros. Era estúpido. Necesitaba un café.


Puso la bolsa del pantalón en la barra y pidió un manchado.Estaba solo en el bar. Verá, acabo de encender la máquina de café y tendrá que esperar unos minutos, si prefiere una copa se la pongo ahora mismo. A Javier Osorio sólo le faltaba eso. Que no, cojones, gritó, he dicho que quiero un manchado y quiero un manchado, o es que hoy todo el mundo me va a convencer de que compre algo que no quiero. El camarero había dado un paso atrás mientras Javier gritaba, después de un instante para reponerse le dijo, tranquilícese caballero puede usted esperar si quiere... Perdona, le interrumpió Javier, seguramente si fueras una piba con dos buenas peras me hubiera tomado lo que me dijeras sin rechistar. La verdad es que no tienes la culpa. Perdona.


Está bien caballero, no se preocupe, le dijo el camarero, ¿Ha tenido una mala experiencia? le preguntó para facilitar el desahogo del cliente. Y Javier se desahogó, y de paso, mientras iba contando, aprovechaba para insultarse a si mismo por lo memo que era. Empezó a tomarse el manchado. Si es que siempre me pasa igual dijo, como soy tan tímido..., y en ese momento entró ella.

Hola, Juan, ¿qué tal la tarde? le dijo al camarero, hola que hay, le dijo a él con un tono que dejaba ver que aún le recordaba, y se sentó dejando un taburete de separación entre los dos.

Lo notaba. Notaba que se estaba poniendo colorado, sentía el calor en las mejillas, en las orejas, y cómo ese calor subía hasta la coronilla. Seguro que estaba más rojo que los taburetes de la barra y ella lo estaría notando y el camarero se estaría riendo por dentro.

Pues aquí, que me he ganado una bronca por tu culpa, dijo el camarero mientras le ponía el cortado de todos los días. Cómo sabe..., empezó a decir Javier y el camarero le señaló la bolsa con la cabeza. ¿Y por qué? dijo ella.

Este señor dice que le has vendido un pantalon que no le gusta pero que como estás buena no te ha dicho nada porque le intimidas con las dos peras que tienes y la ha pagado conmigo.

Javier no explotó. Pensó que la vergüenza y lo colorado que estaba harían que su cabeza estallase, pero no. Ella, mientras el camarero hablaba le había estado mirando a él. Y él, en vista de que su deseo de ser tragado por la tierra tampoco se había cumplido, pensó que lo mejor era decir algo.

Tiene razón, yo me vuelvo muy tímido con las mujeres que..., dijo mirando al suelo como un niño al que le acaban de reñir.

Ella sonrió y le preguntó, ¿te gusto? le gustas a cualquiera, dijo él, estás muy, muy..., quiero decir que tienes unas..., bueno eso, que sí que me gustas.

¿Y por qué en vez de comprarme unos pantalones no me has invitado a cenar?

Pues yo..., yo..., ¿quieres cenar conmigo esta noche? preguntó él.

Si te pones ese vaquero que te hace el culito respingón sí, respondió ella.