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viernes, 23 de enero de 2009

Olimpiadas


Foto de la red


Aquel verano en el campo nos lo pasamos entrenando para las olimpiadas. Escuchabamos los récords de Munich y nos íbamos a correr por el campo dando saltos y brincos al límite de nuestras fuerzas y risas, y haciendo competiciones de natación y buceo en la alberca de la huerta grande.


Cuando volvimos cuatro años después, a ti te habían crecido tetas y a mi unos granos horribles en la cara y una timidez que aún me dura. Yo te escribía versos a lo Bécquer que no te daba, tu hacías coreografías de los bailes de moda con tus amigas y la Comaneci brillaba en Montreal, aunque no tanto como lo hacías tu en mis sueños adolescentes.


Dos años después te moriste de leucemia casi de repente. Así que cuando llegaron las olimpiadas de Moscú, Estados Unidos no fue y yo no acudí a verlas a la televisión. Preferí pasearme por el campo y bañarme solo en la alberca de la huerta grande para sentir la huella de unos niños que no iban a morir nunca.

jueves, 8 de mayo de 2008

Marbella

Los caminos de la palabra son inescrutables como los del señor ese... que no me acuerdo el nombre. Resulta que estoy dando clase de lengua y literatura en Marbella. Claro, muchas de las cosas que hago con los chicos son caminos de palabras que llevan a los cuentos. Pero no es eso lo que vengo a contar. Lo que vengo a contar, es que en uno de los cuentos que escribieron aparecía la palabra zorra. Yo ya sé lo que pasa cuando un adolescente oye una palabra malsonante o con ecos malsonantes (dos veces porque la palabra me suena a trompeta, será por los metales), se ríe. Si la oye cinco veces en clase, cinco veces se ríe. Aunque yo les digo que..., bueno no importa lo que les digo. Ya un poco harto (sólo un poco) le pregunté a la niña qué significaba zorra: puta me dijo.
¿y que más?, y nada más, ¿cómo que nada más? La chica me mira (entre catorce y quince años, creo) ¿no sabes que zorra es un animal? ¿zorra es un animal? ¡venga ya! Claro le dicen los compañeros ¿y qué animal es?...

No me lo podía creer, pero claro, después pensándolo..., probablemente con la acepción de puta, guarra, mala mujer, etc, haya escuchado la palabra muchas veces, ¿cuántas veces en su cotidianidad ha escuchado la palabra en su primer significado?, probablemente nunca, y si alguna vez leyó aquel título de "la zorra y las uvas" pensó que se trataba de una prostituta, aunque quizás esa sea una buena historia....

viernes, 11 de abril de 2008

Quesí

Ya sé que mis cuentos infantiles no son muy ortodoxos, ni apostólicos, y a lo mejor no son ni educativos, pero son los que me divierte crear para contárselos a los pequeños de mi familia. Si queréis opinar a favor o en contra estaré encantado de leeros pero no prometo cambiar.

Había una vez un niño que se llamaba Quesí. Se llamaba así porque su madre le quería poner Quesito, le gustaba mucho el queso. Pero el padre dijo que Quesito no era un nombre bonito para un niño. Así que le pusieron Quesí. Y claro, como se llamaba Quesí, Quesí pensó que solamente tenía que aprender a decir que sí y no aprendió a decir que no.

Por la mañana su madre lo despertaba y en el desayuno le preguntaba:

- ¿Quesí, quieres un vaso de leche y pan con manteca para desayunar?

Y Quesí contestaba:

- Sí.

Se bebía la leche: glup, glup, glup..., y se comía el pan: ñam, ñam, ñam..., y cuando terminaba su madre le decía:

- ¿Quesí, quieres otro vaso de leche y otro pan con manteca?

Y Quesí decía:

- Sí.

Aunque ya no tenía más ganas, pero se tenía que beber la leche: glup, glup, glup..., y comer el pan: ñam, ñam, ñam..., y su madre le decía:

- Venga Quesí que tenemos que vestirnos para ir al cole. ¿Te gustan los pantalones de flores y la camisa verde?

Y Quesí respondía:

- Sí.

Aunque no le gustaba nada esa ropa. En el cole la seño le preguntaba:

- ¿Quesí, quieres hacer un dibujo?

Y Quesí respondía:

- Sí.

Y cuando terminaba de hacer el dibujo la seño le preguntaba:

- ¿Quesí quieres colorearlo?

Y Quesí respondía:

- Sí.

En el patio su amigo le preguntaba:

- ¿Quesí, quieres que te regale el coche de juguete?

Y Quesí le respondía.

- Sí.

Y su amiga le preguntaba:

- ¿Quesí, quieres que te regale esta flor para llevársela a tu mamá?

Y Quesí le respondía:

- Sí.

Su padre lo recogió del cole y le preguntó:

- ¿Quesí, quieres que comamos pizza?

Y Quesí respondió:

- Sí.

Y como su padre era un bromista le preguntó:

- ¿Quesí, de que quieres la pizza, de caca?

Y Quesí respondió:

- Sí.

Y su padre le dijo:

- ¿Queeeeeeeeeeee? ¿Que quieres que hagamos la pizza de caca?

y Quesí respondió:

- Sí.

Su padre se puso a hacer la pizza y olía muy mal.

-¿Seguro que quieres la pizza de caca?

Y Quesí dijo llorando:

- Sí

Entonces su padre le preguntó

-¿Quesí, no será que no sabes decir que no?

Y Quesí dijo:

-Sí

-¿No sabes decir que no?

- Sí

entonces su padre le movió la cabeza de un lado a otro para que aprendiera a decir que no con la cabeza, y le dijo:

-Pega la punta de la lengua al paladar y dilo con la O NOOOOOOOOOO

Y Quesí dijo:

-Nnnnsi, nnnnnso, nnnndo, nnnnno, nnnno, no, no, no.

Entonces su padre le preguntó de nuevo:

-¿Quesí quieres la pizza de caca?

Y Quesí dijo:

- No.

Y comieron otra pizza que a Quesí sí le gustaba.

Por la mañana su madre lo despertó y en el desayuno le preguntó:

¿Quesí, quieres un vaso de leche y pan con manteca para desayunar?

Y Quesí contestó:

- Sí.

Se bebió la leche: glup, glup, glup..., y se comió el pan: ñam, ñam, ñam..., y cuando terminó su madre le dijo:

- ¿Quesí, quieres otro vaso de leche y otro pan con manteca?

Y Quesí contestó:

- No

- Venga Quesí que tenemos que vestirnos para ir al cole. ¿Te gustan los pantalones de flores y la camisa verde?

Y Quesí respondió:

- No-. Porque no le gustaba nada esa ropa.

En el cole la seño le preguntó:

- ¿Quesí, quieres hacer un dibujo?

Y Quesí respondió:

- Sí.

Y cuando terminó de hacer el dibujo la seño le preguntó:

- ¿Quesí quieres colorearlo?

Y Quesí contestó:

-No.- Porque no tenía ganas de colorear.

En el patio su amigo le preguntó:

- ¿Quesí, quieres que te regale el coche de juguete?

Y Quesí le respondió.

-No.- Porque tenía muchos coches que le había regalado su amigo.

Y su amiga le preguntó:

- ¿Quesí, quieres que te regale esta flor para llevársela a tu mamá?

Y Quesí le respondió:

- Sí.- Porque a su mamá le gustaba que le llevase flores.

Su padre lo recogió del cole y le preguntó:

- ¿Quesí, quieres que comamos pizza?

Y Quesí respondió:

- Sí.

Y como su padre era un bromista le preguntó:

- ¿Quesí, de que quieres la pizza, de caca?

Y Quesí respondió:

- NOOOOOOOOOOOOOOOO.

Y colorín colorado este cuento se ha acabado y como no se comieron la pizza de caca a ti te la han dado.